A menudo recibo correos electrónicos de personas que tienen seres queridos que sufrieron un derrame cerebral y tiene el síndrome de enclaustramiento.
Tengo el síndrome de enclaustramiento más de veinte años ja. Pero aun cuando oigo sobre otras personas que están atrapado en sí mismo, me pongo a llorar. Se podría pensar que una mujer en mi condición tiene sus propios problemas para ser tocado por el dolor de los demás. Es todo lo contrario.
Soy muy sensible al dolor de los demás más que a la mía. Eso no se aplica sólo a las personas, sino también a los animales. Hace poco, mi perro ‘Happy’ tuvo un pequeño percance. Se fracturo la rótula de su pata trasera. Ella estaba caminando sobre tres patas y tuvo que ser operado. Fue una operación simple y el veterinario prometió que después de un par de semanas estaría saltando de nuevo. No era gran cosa. Sin embargo, cada vez que pensaba en el hecho de que no iba a ser la misma para un par de semanas me daba un dolor en el pecho, y yo lloraba.
Al ver programas de televisión de historias reales sobres seres humanos o animales que están pasando por una tragedia es como estar en una montaña rusa para mí. Empieza lentamente y luego va rápido, hasta arriba, hacia abajo y a continuación por la cabeza. Tal como ser susceptible al dolor de los demás, también soy muy susceptible a la alegría de los demás.
En la batalla contra mis lágrimas no tengo ninguna posibilidad de ganar. Si algo me toca el corazón, mi cuerpo reacciona y las emociones se multiplican y las lágrimas arrastran todo en su camino. Esto afecta a todos los que están en mi vecindad. Doy un aullido abrumador que puede traer lágrimas a los ojos de los que lo oyen. Cuando se trata de una reacción de alegría, mi cuerpo se tira con una risa tan fuerte que haría un soprano de ópera celoso. La risa me sale del fondo de mis pulmones y al igual que mi aullido puede sacarle las lágrimas de mi risa le saca una sonrisa.
No es por ser arrogante, pero mi presencia puede tener un enorme efecto en una habitación. No porque yo soy tan impresionante, pero debido a la forma en que mi cuerpo reacciona. Tengo que pensar bien antes de ir a eventos que pueden llegar a ser muy emocionales. La línea entre la alegría y el dolor es muy delgada. Muy ameno sucede que cuando algo me toca muy profundamente pierdo el control sobre la reacción. Un llanto se me puede salir en un momento de alegría o risa me puede salir en un momento de profundo dolor.
Desde del derrame cerebral, he tenido muy poco control sobre mis emociones. No tengo casi ningún control sobre mis reacciones. Es una suerte al azar como mi cuerpo va a reaccionar, si voy a reír o a llorar. Me ha sucedido que durante un triste acto en una representación teatral empecé a reír en voz alta y no pude detenerlo. Mi asistente me tuvo que sacar de la sala por el resto de la obra.
Mi corazón se rompe un poco cada vez que escucho de alguien que está destinado a pasar el resto de su vida en un estado de parálisis completa o casi completa. Se me olvida de que yo mismo estoy atrapado dentro de mi propio cuerpo. Sé muy bien lo que se siente y lo entiendo mejor que nadie por lo que él o ella está pasando.
No sé qué responder cuando sus seres queridos me piden consejo. El único consejo que les puedo dar es lo que ha funcionado para mí.
Para mí, lo que hizo la diferencia era mi familia y mis amigos que siempre estuvieron allí cuando más los necesitaba. Al final del día, no podían hacer nada por mí. Nada más que estar allí. Eso hizo la diferencia, el simple hecho de que ellos estaban allí con su amor y apoyo.
Kati




Muistan elävästi reissumme «aikojen» alussa Linnanmäen Peacock teatteriin, kyseessä oli joku naurupätkä ja et tahtonut pysyä tuolissa kun nauroit niille hauskoille jutuille <3 <3
Hello, Kati. I think it’s only when you experience the life changing effects of a chronic condition, that you begin to fully realise the power of your own emotion. After my father had his second stroke, I drove the usual 280 miles to go and see him in hospital. He wasn’t expecting to see me but when he did, he just burst into silent tears. Equally no I am severely affected by MS, I get really tearful about children. I was lucky enough to have had a normal childhood. Thanks for the post. Steve.
One fight I can not win is the battle against tears. If something touches my heart my body reacts and multiplies the emotions and then they storm out like a Tsunami ripping everything in its way.
You are good.