Nada era el mismo después del derrame cerebral, incluso mi cuerpo no se sentía más como mi cuerpo. No estaba en casa, estaba rodeada de extraños en con un ambiente frio y estéril.
Siempre estaba anhelando la llegada de las enfermeras que salían de su camino para pasar a verme. De hecho, todas las enfermeras eran maravillosos, tantos los hombres como las mujeres. Cuando estás en un hospital durante meses, necesita caras familiares y amigables, gente que puedes confiar, esto hace una gran diferencia.
Después de siete meses uno se acostumbra a todo, y todo el mundo se acostumbra a ti. Aprecio mucho todo lo que las enfermeras han hecho por mí. No las recuerdo a todos por sus nombres, pero nunca voy a olvidar como me ayudaron a pasar por un momento muy difícil. El tiempo que tomaban de su día ocupado para charlar conmigo y entretenerme un poco hico una gran diferencia.
Las enfermeras eran genial, sin duda, pero no todas las enfermeras eran tan agradable y considerado. Tuve también algunas experiencias que eran menos agradables, como cuando una vez cambiando la cánula que tenía en la garganta. Esta enfermera dijo con un tono muy fresco; «Esto no va a doler» Y empiezo a tirar de la cánula de la misma manera que uno tira de las malas hierbas. Y luego sin siquiera echar un vistazo para ver si todo está bien, ella comienza a empujar el nuevo tubo en mi garganta sin consideración alguna. Bueno, déjame decirle algo, me dolía como el infierno. Mamá estaba junto a mí, y ella dijo que se podía ver el dolor en mis ojos.
En ese momento llegué a entender que hay personas que asumen que si uno no se puede mover, no puede sentir tampoco.
El asumir, es algo que es demasiado común. Hay muchas personas que asumen que si no puedes hablar, debes de ser lento o estúpido. Te dan esa mirada y empiezan a hablar muy despacio y después te quedan viendo como si soy una niña boba. Esto puede ser muy irritante, pero he aprendido a vivir con ella y la mayoría de las veces simplemente lo dejo pasar por alto y les doy una sonrisa.
Ya que no puedo moverme ni hablar siempre tengo que ir a todas partes con mi asistente, mi madre o mi esposo. El noventa por ciento de las veces se puede ver que las personas se sienten un poco de incomodidad y no saben cómo hablar o a quien dirigirse y cuando están hablando.
La experiencia en general no es tan malo como puede parecer, uno se acostumbra a ella. Si hay una cosa que los humanos somos buenos en, es a adaptarnos. Una vez que entiendes y aceptas las cosas como son puedes seguir con tu vida. Uno puede optar para vivir su vida lo más fácil posible en toda comodidad, o puede tomar la vida como un reto y vivir una gran aventura. O puede hacer lo que yo hago, combino las dos cosas y vivir una vida maravillosa y versátil.
Kati




Hei Kati! Mahtavaa kun löysin blogisi, minulla on kirjasi «silmänräpäys», enkä ikinä luovu siitä, ihanaa täällä on kuviakin! 🙂 Olet mahtava!
Pala kurkussa luettuani tämän. (Eri juttu, kuin kanyyli kurkussa – for sure). Kiitos blokista.
Hei Kati! Kiitos kun kerrot kokemuksistasi avoimesti, mutta myös mukavalla tavalla.
Meidän perheellämme on ollut juuri samanlaisia kokemuksia halvaantuneen ja puhumaan kykenemättömän tyttäremme kanssa.
Juuri tuo ihmisten, jopa hoitajien käsitys, että henkilö ei halvaantuneena tunne mitään kipua tai että halvaantuneet varpaat kestävät, vaikka täräytät pyörätuolin vauhdilla hissin takaseinään, oviin tai minne tahansa!
Toinen tärkeä asia saada ihmisten tietoisuuteen, on se, että puhumaton ihminen ei ole tyhmä; kamppailemme juuri, että miten saamme avustajat ymmärtämään, että he voivat puhua normaalisti, eikä niin, että hekin menevät täysin mykiksi tai puhuvat liioitellun hitaasti ja kovaa!
Sinulla on onneksi laaja lukijakunta, asiat tulevat useamman ja useamman tietoisuuteen – kiitos, blogisi ovat hienoja, tärkeitä!
Lämpimin terveisin