Una Sensación Increíble

18.02.2016

Siempre hay que tratar de mantener un equilibrio saludable en todos los ámbitos de la vida. Uno no puede solamente dar todo el tiempo; también hay que saber recibir.

Cuando era muy independiente, hacia todo por mí misma. Era el tipo que siempre estaba dispuesto a dar y me sentía débil si necesitaba ayuda alguna. Me sentía muy avergonzada si necesitaba que pedir ayuda. Podría dar, así como así, sin ningún problema en absoluto. Sin embargo, cuando se trataba de recibir, me sentiría incómoda y no sabía cómo actuar.

Sentenciado a; estar por siempre incapacitado, sin poder moverse en lo absoluto sería terrible para cualquiera. Pero es más así para una persona que solía hacer todo por sí misma. Si, solía hacerlo todo por mí mismo, y ahora incluso los más pequeños detalles como lavarme o rascarme la nariz tendrían que ser hecho por mí.

Era terrible que ja no podía dar; pero peor fue la realidad que vida se volvió uno de; solamente recibir. Por lo menos así se sentía en aquel momento.

Para mi primera Navidad siendo paralizado, me decidí a comprarles regalos a todos. A lo menos así podría dar algo. No me fui simplemente de compras. Piense muy bien en que iba a comprarle a cada persona. Me dio una sensación de satisfacción inmensa el ver como cada uno de las personas se volvía felices con el regalo que u tuvieron.

El compartir mi historia era otra manera de que yo pudiera dar algo de vuelta al mundo. Mi vida misma me dio algo valioso que podía darle al mundo, y a cambio le da propósito a mi vida. La mayor parte de mi tiempo estoy enfocado en ayudar a los demás. Sin embargo, eso no es todo lo que mi vida es. Con el tiempo, he aprendido a aceptarlo con gracia, porque de eso está hecho la vida. Dar y recibir. Si quieres hacer alguien feliz, no solo debe estar dando. También tiene que aceptar sus dones cuando quieren compartir su apreciación con uno.

Este año (2016), me conseguí una manera diferente de dar. Tres mujeres jóvenes con actitudes positivas entraron a mi vida. Estas tres mujeres jóvenes desean hacer algo por sí mismos y están dispuestos a trabajar por ella. Todo el mundo puede usar un poco de ayuda cuando están empezando en la vida y cómo no puedo hacer otra cosa más que ayudar a estas jóvenes a hacer sus sueños realidad.

Primero fue la sobrina de mi mejor amigo. Ella quiere ser un modelo y está dispuesto a aprender y trabajar para convertirse en uno. Felicia me pide mi opinión y consejo, y me da mucho gusto hacer esto. Es increíble ver lo mucho que ha progresado en unos pocos meses. Es para mí un placer de echar una mano con el inicio de su carrera. Le doy mis conocimientos, y en retorno ella me da la oportunidad de revivir juventud. Una prueba más de la magia de dar y recibir. Si usted está en necesidad de un modelo de joven con tremenda actitud, pues recuerde este nombre Felicia Kivistö.

Los otros dos jóvenes son hermanas. Soheila y Zahra tienen orígenes afganos. Han estado solamente un año y medio año en Finlandia, y ya hablan el idioma muy bien (el finlandés es un idioma muy difícil). Estas chicas tienen una actitud muy positiva y progresiva. No sólo es lo que quieren hacer algo por sí mismos, sino que también quieren ayudar a otros a hacer lo mismo. Es como si compartimos la misma visión de la vida y el espíritu de hacer algo para mejorar la vida de los demás. ¿Cómo no podía tomarlos bajo de mis alas?

Una de las posibles opciones de carrera de Soheila es llegar a ser un intérprete. Una de las posibles opciones de carrera de Zahra es convertirse en un fotógrafo. Como parte de la familia Kati Lepistö, pueden hacer precisamente eso. Soheila puede interpretar mi historia en Farsi (a veces finlandés) y Zahra puede tomar fotos (algo que es muy bueno en). Todo el mundo sale ganando. Puedo compartir mi historia con una audiencia más grande. Las chicas aprenden y adquieren experiencia. El público no sólo va a estar inspirado y capacitado por la historia de mi vida, sino también por ver a las chicas jóvenes que son tan sólo dieciocho meses en Finlandia hacer algo positivo por sí mismos.

Un amigo que trabaja en uno de los centros de refugiados nos pidió dar una charla a ellos. Él pensó que esto sería inspirador para la gente y que les levantaría el ánimo.

Uno nunca se sabe con qué tipo de público se a encontrar cuando va a dar un discurso o charla. Uno no sabe cómo van a reaccionar al oír la historia o el mensaje (Por supuesto, la historia es uno triste, sin embargo, el mensaje es siempre positivo).

Este público era muy diferente a las otras audiencias que he tenido antes. Nunca pensé que las personas iban a reaccionar a mi historia como ellos lo hicieron. Era como si estuvieran viviendo mis experiencias conmigo con cada palabra que Henning diciendo (por supuesto, traducido a su idioma). En algunos puntos, interrumpieron la charla con aplausos a mí y hasta a Henning y nunca antes tuve ninguna otra audiencia que estaba tan entusiasmada. No se avergonzaban para mostrar sus emociones. Sus lágrimas por lo que me pasó, pero también su felicidad que lo estoy haciendo bien.

Estas gentes apreciaron el hecho que vine a visitarlos, y lo demostraron. Después de la charla querían a hablar conmigo, querían tomar fotos conmigo. Me estaban ofreciendo su ayuda. Incluso me dieron regalos. Una mujer de 73 años de edad, tomó un anillo de su dedo y me lo dio. Una niña como de cinco años se me acercó y me ofreció algunos pendientes del corazón que había comprado para ella misma. Otra niña me dio una rosa de madera que hizo en artesanías. Un hombre quería darme algo, pero no sabía que darme, corrió a su cuarto, y regresó con una bufanda hecha a mano, y me lo ofreció.

Le di a esta gente hermosa un poco de inspiración, tal vez algo de esperanza y me dieron tanto de vuelta. Me dieron una sensación increíble, que nunca jamás olvidaré.

Tenemos la tendencia a etiquetar a la gente. Hacer grupos clasificados por raza, nacionalidad, cultura, religión y opiniones políticas. Mayorías y minorías, color de la piel y la lengua materna. Después de hacer esto, nos referimos simplemente a la gente como grupos y olvidamos que son seres humanos, como nosotros mismos.

No debemos tener miedo de pensamientos diferentes. Confía en mí diversos pensamientos son buenos para nosotros. Se abre la mente y crea nuevas y mejores ideas. Se abre cada vez más puertas para el futuro y un mundo mejor.

Lo más importante, abre nuestros corazones. Nos muestra el significado de la vida y nos lleva a la verdadera felicidad.

Kati

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