Los Señales 1

31.03.2016

Verano de 1994, vine a Finlandia por trabajo. Tenía sesiones de fotografía para la revista Gloria y una sesión de catálogo para Fiorella. Mi llegada fue notada en las columnas sociales. Fotógrafos estaban en el aeropuerto para tomar fotos de mi llegada. Era como un cuento de la Cenicienta; la chica del pequeño pueblo se fue a Los Ángeles para convertirse en un modelo.

En Finlandia me sentí como estaba en casa, olía diferente y era más limpio. Mama hizo bollos dulces de vainilla para mi bienvenida a casa. Una receta especial que ella sabe que me encanta.

Siempre tuve un interés en lo oculto. No sólo la parte espiritual, sino también la parte mística.

En medio de las sesiones, fui a visitar a un clarividente. Ella vio éxito y dificultades en mi futuro. Había una mujer vil y astucia en mi vida de trabajo que solo quería utilizar me. Tendría que quebrar cabeza con algunos problemas. Una posición de liderazgo estaba en mi camino, además de algunos cursos, formación y práctica. Iba a empezar algún negocio. T. (mi novio de entonces) y yo permaneceríamos juntos, y me quedaría a vivir en los EE.UU., pero no en Los Ángeles. Un problema de salud, y tendría contacto con sanadores espirituales. Ella vio pies de vidrio, que se interpretan como que voy a tener que aprender a caminar de nuevo. (¿Le hace a uno pensar o no?)

Fue un alivio saber que T. y yo permanecerían juntos. Yo quería estar con él por el resto de mi vida. Sin embargo, había un competidor, un artista rico, pero yo elegiría a T. tendríamos dos hijos. Hubo un anillo en mi cercano futuro. También había un hombre finlandés que me echaría de menos. Las advertencias de problemas con el alcohol, y que habría accidentes durante un viaje.

Mmm… En cuanto a los poderes místicos de la clarividente. La gente tiende a ver, oír y creer lo que quieren ver, oír y creer. Las personas también tienden a ignorar lo que no quieren ver, oír o creer.

La vida tiende de dar nos señales. Tenemos una intuición o algún sentido que nos dice lo que debemos hacer. Cada vez que uno pierda ignora esa pista, tiende de regresar con más intensidad.

Después de varias señales ignoradas, me encontré en una situación en la que me veía obligada a hacer frente a la cuestión. Al igual que mi salud. No hice caso al estrés, dolores de cabeza constante, e incluso desmayos que tuve en camino a trabajo.

Todo lo que quería hacer era trabajar, hacer una carrera y tener éxito. La llamada de atención llegó en la forma de un derrame cerebral. Finalmente le puse atención a las señales, sin embargo, era demasiado tarde. No más historia de Cenicienta. Trabajo, carrera y el éxito han ido para siempre con una sentencia de parálisis total por el resto de mi vida.

Creo que era más o menos cuatro meses antes del derrame cerebral, cuando comenzaron los dolores de cabeza. Tenía casi siempre dolor de cabeza. En mi bolso negro donde llevaba mi vida (cartera), también llevaba siempre Advil (aspirina) conmigo para dolores de cabeza. Los tomaba como si ellos caramelos.

Unos dos meses antes de la tragedia empecé a tener ligeros desmayos. Me asuste un poco la primera vez sucedió. Estaba solo en el vestuario del gimnasio. En la ducha, para ser exacto. No son muchos los que vienen al gimnasio tan temprano. Me gustaba mucho eso porque yo no era una persona de la mañana y no tenía la necesidad en hacer conversaciones sin sentido.

Todavía recuerdo como todo se volvió obscuro y como comenzó a girar al alrededor mío como si fuera una bailarina dando vueltas cada vez con más y más velocidad. De repente sentí como si perdía todo el control sobre mi cuerpo. Por alguna razón mística, la sensación paso rápidamente y recupere de nuevo el control sobre mis músculos y me aferre a las paredes de la ducha.

Gracias a Dios, que no me caí y así hacerme daño a mí mismo. La primera cosa que vino a mi mente era que tal vez sólo había sido un entrenamiento duro con sólo un café como desayuno. Por lo general comía después de gimnasia. Estaba siempre de prisa.

La única persona que le conté sobre esto era mi madre, que por supuesto, empezó a preocuparse. No creo que le conté eso a ninguno de mis amigos porque no creía que fuera tan importante en esa línea de trabajo contarle a todos lo que te pasaba. Además, nunca había sido persona de lloriqueo (y todavía no lo soy). El quejarse de lo negativo, no ayuda ni cambia nada.

Tuve esos desmayos solamente un par de veces, pero era lo necesario para preocuparse porque no era algo normal. Especialmente mi madre se preocupaba mucho. Nunca me desmayé por completo. Era joven muy saludable sin ningún problema de salud en absoluto antes de eso.

Kati

Comments (1)

  1. John Smitn 09.09.2016 13:35

    Pieni vinkki: kannattaisi opetella joka/kuka sanojen kaytto. Ei nain: “äitini, kuka tietysti huolestui suunnattomasti. ” VAAN “aitini, JOKA huolestui”…

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